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Se enmarca en las comarcas cacereñas de Los Ibores, Las Villuercas, La Jara y Trujillo. Se trata de una zona que destaca por presentar un relieve quebrado y uno de los paisajes más variados de Extremadura, donde conviven elevadas cumbres, extensos valles, bosques de alcornoques, encinas y tierras cultivadas. |
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Los suelos son poco profundos y bastante pobres en cuanto a fertilidad se refiere y las precipitaciones permiten un correcto desarrollo de los pastos naturales, poblados de especies perennes y anuales. |
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